SINGULART Wines: donde el vino se convierte en arte
Hay proyectos que nacen desde la tradición. Otros desde la intuición.
Y algunos, como SINGULART Wines, nacen desde una experiencia personal capaz de cambiar por completo la forma de mirar el vino.
Detrás de este proyecto está Gabriel Gatica Kretschmer, quien comenzó su vínculo con este mundo durante los años que vivió en Europa. En ese entonces sabía muy poco sobre el tema, pese a venir de Chile, uno de los países más reconocidos por su tradición vitivinícola.
Todo cambió en una reunión con amigos franceses.
Entre bromas e ironías, se sorprendieron de que supiera tan poco sobre los vinos de su propio país. Esa escena, que pudo haber quedado como una simple anécdota, despertó algo más profundo:
curiosidad.
Y luego pasión.
Lo que comenzó como un interés espontáneo se transformó en años de exploración, aprendizaje y descubrimiento; no solo del vino como bebida, sino también como cultura, lenguaje y experiencia.
Con el tiempo, esa pasión se expandió hacia otro territorio que también lo fascinaba: la comunicación, la gestión comercial y la capacidad que tiene una botella para contar una historia.
Así nació SINGULART Wines.
Pero SINGULART no busca simplemente hacer vino.
Su propuesta va mucho más allá.
Parte de una idea simple, pero poderosa:
el vino también es una obra de arte.
En una industria donde muchas etiquetas siguen códigos tradicionales, discursos técnicos y lenguajes que a veces resultan lejanos para nuevos públicos, SINGULART propone una mirada distinta: más libre, emocional y creativa.
Cada botella busca convertirse en una pieza artística.
Una experiencia donde el vino dialoga con la música, el arte visual y la cultura contemporánea.
Porque para Gabriel, la experiencia no comienza en la copa.
Empieza antes.
Empieza en la imagen, en la curiosidad y en la emoción.
Y se completa en algo que para él es fundamental: el aroma.
La fase olfativa es, quizás, el momento más importante de toda la experiencia. Es ahí donde aparecen recuerdos, sensaciones e interpretaciones. Es ahí donde ocurre la verdadera conexión.
En cuanto a estilo, Gabriel tiene una preferencia clara: vinos intensos, estructurados y fieles a su origen. Busca que cada cepa se exprese con honestidad y carácter, alejándose de ciertas tendencias actuales que privilegian vinos más ligeros y simples.
Su fascinación por el Carignan y su admiración por proyectos como Bodegas RE reflejan esa búsqueda constante de profundidad, identidad y complejidad.
Mirando hacia adelante, el objetivo es claro:
consolidar a SINGULART como una marca con una identidad visual potente, irreverente y diferente dentro del mundo del vino.
Un proyecto donde cada etiqueta tenga un relato.
Donde cada botella invite a descubrir algo más.
No solo un vino.
Sino una idea.
Una historia.
Una obra.
Porque en SINGULART Wines el vino no solo se bebe.
También se observa, se escucha, se siente y se interpreta.