Por Isidora Díaz (@isidoradiaz)

 

Hay ocasiones en la vida -o en la vida de quien escribe, para ser más precisa-, en que se puede innovar, y hay otras en que NO no más. Una de ellas es la forma en que se preparan las machas en la casa de mis padres. A pesar de que las archiconocidas machas a la parmesana son reinas de tantas celebraciones, donde mis papis lo que se lleva, hace décadas, son las machas en salsa golf. 

Pero ¡ojo!; no se trata de cualquier macha, ni de cualquier salsa golf. La forma de limpiarlas y prepararlas, para que queden muy blandas, es especialidad de mi mamá. Es una experta, realmente. Y la salsa que hacía mi viejo -fallecido este año, tristemente-, también tiene un buen par de secretos (que aquí tendré la deferencia de compartir). 

El resultado es de una delicadeza y sabrosura excepcional, jamás encontrada ni en otros hogares o ni en restaurantes. Viene de cerca la recomendación pero de verdad esta es la mejor forma de comer machas. Además, para mí significa celebrar algo especial en familia: un cumpleaños, un bonito logro, o las fiestas de fin de año.

 

Es primera vez que en Caleta News comparto una receta familiar, y lo hago porque este riquísimo espumante de Schwaderer me inspira precisamente eso: primero, enfriarlo con diligencia, y luego abrirlo como primerísima cosa para el aperitivo, una vez que están todos emperifollados y reunidos. Hecho con método tradicional y a base de semillón, entrega delicadeza en boca con burbujas pequeñas y entusiastas; y en nariz, aromas golosos aunque sutiles, distintivos de la variedad, que invitan a llenar otra copa. Un espumante diferente y refinado, diría yo. Sacó aplausos con la family para el aperitivo navideño. 

 

No cometa usted, eso sí, el error de dejar esta hermosa botella para el brindis de las 12: ese momento confuso en que ya todos estamos chambriados y más pendientes de la maleta, las uvas o las lentejas que de disfrutar en serio. Inicie la noche con él, mejor será. La de año nuevo, o cualquier otra noche especial que esté esperando en su calendario. Haga estas machitas temprano y déjelas reposando en su salsa en el refri; sáquelas de ahí 20 minutos antes del aperitivo para que no estén tan heladas, descorche y entréguese. Porque he llegado a la conclusión, ahora último, que eso de que “la vida es una sola” es tan cliché como cierto. 

 

Para 6 porciones, como aperitivo 

 

3 docenas de machas (6 machas x persona)

1 tazón de mayonesa casera o Kraft

⅓ tazón de ketchup de buena calidad 

Chorritos de Tabasco o Ají diaguitas a gusto 

Chorritos de salsa inglesa a gusto

2 cucharadas de un buen whisky o bourbon 

Bastante pimienta negra recién molida

 

Para la salsa: mezclar bien todos los ingredientes. Vaya probando y ajustando hasta dar con un sabor balanceado e intenso; que se note el whisky y un toque moderado de ají. 

 

Limpie las machas: ábralas con un cuchillo sin filo, por el borde más “cuadrado”. Extraiga la lengua y córtele TODO lo negro. Reservar. 

 

Cuando estén todas limpias, écheles una enjuagada y, en un colador, páselas por agua hirviendo unos instantes, solamente hasta que se pongan rosadas por los bordes, conservando en el centro un poco de su color gris-azulado original. Solo así quedan muy blandas. 

 

Inmediatamente mezclar con la salsa y guardar en el refri. Sacar del frío unos 20 minutos antes de servir. En el último momento, descorchar y servir el espumante.

 

Un salud especial por mi padre Joaquín, que nos enseñó esta receta deliciosa hace ya más de treinta años.